miércoles, enero 05, 2005

Política i Televisió: la comèdia Política 'Los Santxez'

Fragmento de entrevista con Oscar Terol, responsable del programa de humor sobre política 'Vaya Semanita', con gran éxito en Euskal Telebista, la televisión vasca.

Elkarri: la realidad vasca es dramática. Hay demasiado sufrimiento que lo condiciona todo. Sin embargo, en cierto modo, también nos vemos obligados a filtrar el humor a nuestra vida más cotidiana. ¿Os resulta difícil abrir la ventana de la risa?
Oscar Terol: el humor, tal cual, no es que sea una tarea difícil, o más difícil que otras, aunque sí es cierto que hay que cuidarlo mucho, vivas en Euskadi, o vivas en cualquier otro lugar del mundo. El humor, como cualquier otro trabajo, exige constancia y esfuerzo. Y punto. Eso sí, en nuestro caso particular, es verdad que tenemos que saber dónde vivimos, tenemos que ser conscientes del dramatismo con el que vivimos, para así poner los pies sobre la tierra y saber cuál es el terreno por el que andamos. Sin embargo, quiero insistir que nuestro único objetivo es el humor. No queremos dar ningún sermón, ni intentar hacer pensar a la gente de una manera o de otra.
Almudena Cacho: trabajar bien es complicado. Trabajar con humor, y además bien, es más complicado todavía. El humor, se alimenta de la realidad. Y algunas de sus facetas son tremendamente oscuras. En el caso de «Vaya semanita», que encuentro muy divertido, tiene mucho mérito sacar punta a los Santxez o al «combinado estatal» para que produzcan un sonrisa. Tanto el programa de televisión como las intervenciones que tenemos en el «Boulevard» de la radio desintoxican un poco el ambiente, puesto que pese a lo mal que estemos, que lo estamos, reírse es sano, es necesario y ayuda a descongelar el ambiente. En ese sentido, aunque en ocasiones la realidad te haga ir con pies de plomo, creo que debemos seguir intentando hacer lo posible por mantener el sentido del humor.
Elkarri: hemos vivido muchos años considerando que el problema vasco era demasiado serio como para hacer ninguna broma. ¿Por qué se ha roto este tabú ahora?
Oscar Terol: quiero pensar que más que un éxito particular, el nuestro es un éxito que pertenece a la gente, a la misma sociedad vasca que ahora está dispuesta a reírse de sí misma. Nuestra labor consiste en amplificar los sentimientos de las personas. Nosotros no reflejamos nada que no se comente ya en los bares, en las cenas de las cuadrillas. Además, por muchas razones, el momento actual no es el mismo que hace tres años.
Almudena Cacho: el éxito es de los que hacen reír y de los que ríen. Es cosa de dos. Sin embargo, esta capacidad para la risa que invocamos desde aquí no depende sólo de la sociedad. En este caso, estamos hablando de un programa de televisión, de una sección en un programa de radio en concreto… que necesitaban el visto bueno para ser emitidos y que, digámoslo así, se ha aceptado con valentía. Por eso, el grupo de personas, tanto delante de antena como detrás de ella, que hace posible que ahora estemos hablando de la capacidad de los vascos para reírnos de nosotros mismos gracias a un programa de televisión, tiene un gran mérito.
Elkarri: al margen de la campaña de atentados de este verano en contra del sector turístico por parte de ETA, llevamos un año sin atentados mortales. La situación era radicalmente distinta en los años 80, con muertos casi por semana. En un contexto tal, ¿podríamos reírnos con las vicisitudes de la familia Santxez, salmantinos de pura cepa, con un hijo «charaina», (ertzaina) y el otro… de la ETA?
Oscar Terol: no creo en los «si hubiera…». No sé lo que haríamos en una situación como la de hace diez años. Está claro que hace diez años no se hizo, y ya está. Cada momento tiene sus claves. Seguramente, eso sí, el hecho de que llevemos más de un año sin un atentado mortal tiene sus consecuencias en los contenidos de los programas ya que de lo contrario hubieran sido otros. Hasta ahora, nunca antes se había nombrado a ETA en un programa de humor. Por eso, tal vez, en una situación muy dramática, no nos hubiéramos atrevido a citarla de un modo tan expreso.
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Elkarri: la amenaza de la violencia sigue estando presente.
Almudena Cacho: claro. Además, todo lo que hacemos los vascos está muy mediatizado por la violencia. Nos movemos y pensamos de forma diferente a como nos moveríamos y hubiéramos pensado si el fenómeno violento no estuviera presente entre nosotros. No somos muy conscientes de ello, no lo tenemos presente desde nuestra propia realidad cotidiana. Sin embargo, se percibe de un modo muy claro cuando salimos fuera. Cuando el paisaje cambia.
Oscar Terol: la presión de la violencia está constantemente ahí.
Almudena Cacho: aunque ahora mismo no haya atentados mortales, sigue habiendo gente con escolta, sigue habiendo personas amenazadas… Ésta es una reflexión que nos hacemos muy pocas veces. No nos ponemos en el lugar del otro. No hacemos este ejercicio que éticamente es muy necesario. No sé. Nos conformamos con la comodidad de nuestras vidas, porque es más fácil dejar estar que tomar postura y hacerla pública. Por otro lado, hay sectores de la sociedad, al margen de la política, comprometidos con la convivencia pacífica. Esta es una sociedad obligada a reflexionar sobre sí misma. Eso está bien. Se lo oía el otro día a Bernardo Atxaga cuando decía que nunca había imaginado saber tanto, por ejemplo, sobre el derecho de autodeterminación. Euskadi, sin duda hace pensar.
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Elkarri: sin embargo, una víctima directa que ha perdido a su marido en un atentado de ETA, un concejal obligado a llevar escolta, una madre que tiene un hijo preso por kale borroka en una prisión de Almería, ¿pueden encontrar razones para la risa en alguna pantalla de televisión?
Oscar Terol: seguramente no. Estas personas tendrían que responder esta pregunta, no yo. En todo caso, nuestro trabajo se reduce al humor. Por eso, cuando concebimos las ideas es muy importante que a nosotros nos gusten, si bien siempre medimos que esa idea sea oportuna o no, si se puede exceder o no. Pero, que quede claro, nunca hacemos las cosas con afán de ofender, dogmatizar o crear conciencia de nada. Una cosa es el humor como herramienta de trabajo y otra cosa muy distinta es mi solidaridad con todas las personas que sufren. Respeto muchísimo su dolor. No sólo lo respeto, sino que veo el programa con ellos ya que en mi entorno están representadas todas las formas de dolor. No tendría ningún problema en ver el programa con cualquiera de ellos. Reivindico mi honestidad. No hay nada oscuro en nuestro trabajo.
Almudena Cacho: desde la experiencia de muchos años de periodismo de radio, de alguno de televisión, pienso que es difícil plantear el humor por el humor sin reflexión. Yo sí pienso muchas veces en la persona que lleva escolta, pienso en el compañero de universidad a cuyo padre mató ETA, pienso en la última entrevista que le hice a una chica que fue torturada en prisión. Ante un sketch, una parodia, pienso, ¿se sentirán ofendidos? ¿se sentirán dolidos? Procuro hacerlo desde un punto de vista extra-profesional, ya que entonces resultaría muy parcial en lo que intento hacer. Intento hacer las cosas de la mejor manera posible, honradamente, procurando gestionar la libertad de la que dispongo de la mejor manera huyendo de una sola interpretación, procurando ser imparcial, aunque a buen seguro no lo consiga siempre. Porque está claro que aquí todos nos hemos callado muchas cosas toda la vida. La gestión de la vida diaria en Euskadi es muy complicada para todos, es una vida más «discreta», sin significarnos, sin hablar muy alto . De hecho, yo también conozco esas formas de dolor que menciona Oscar. Los conocemos todos.
Elkarri: a todo esto, vosotros que los conocéis más de cerca, ¿qué políticos son más propensos a tomarse su posición con humor? ¿Cuáles son los más graciosos?
Oscar Terol: hombre, los más graciosos, algo así como para refundar en Euskadi los Monty Python… pues, lo tenemos muy crudo, ¡qué le vamos a hacer!. (Risas). En fin. Este año he tenido la suerte de estar con todos los líderes de los partidos políticos vascos y he comprobado que cuando se ponen en el papel del político y te lanzan su discurso son, eso, políticos profesionales y los hay más audaces y más listos. Sin embargo, una vez que la cámara ha dejado de grabar, ahí aparece lo más cercano a la persona y en este sentido, y sin pecar de pelota ni nada por el estilo, yo me he divertido con todos y no recuerdo a ninguno en especial.
Elkarri: ¿a ninguno?
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Elkarri: imaginemos ahora una comida familiar de domingo en cualquier casa de Euskal Herria. Nos sirve la de los Santxez como ejemplo. Con un menú de vértigo, y alrededor de la mesa, encontraremos representadas todas las ideologías políticas, a veces antagónicas. Hay quien opta por no hablar de política y evitar así la bronca que fastidie el postre. También sirve que nos imaginemos una cena de cuadrilla un sábado por la noche.
Oscar Terol: en mi cuadrilla nos juntamos personas que pensamos de manera muy diferente. Supongo que en muchos grupos de amigos sucede lo mismo. Por eso, si se quiere discutir, es muy fácil hacerlo: no hay más que empezar a hablar de política. En mi caso, la política y la ideología están muy por debajo de otros valores personales. A un amigo le quiero muy por encima de su ideología política. Así, si tengo un amigo con el que estoy todo el día discutiendo de política es porque no es mi amigo, o porque no le quiero.
Almudena Cacho: probablemente, la necesidad de mantener unas relaciones familiares o de amistad civilizadas impiden que conatos de discusiones políticas prosperen. Además, la bronca no es sólo cuestión de un mal entendimiento, también es una forma de actuar. El pensamiento no hiere a nadie. Son las actuaciones las que lo hacen. Por eso, a mí sí me gusta tener en cuenta lo que piensan los demás. Si me han hecho partícipe de sus ideas y yo he hecho lo mismo, estoy segura de que ni ellos ignorarán mis pensamientos ni yo puedo hacer oídos sordos a los suyos.
Oscar Terol: me gusta estar con gente que piensa diferente, incluso saber y hablarlo. El problema es que hay gente que ni siquiera puede estar con gente que piensa distinto. A la persona que no puede ser socia de otra persona por el simple hecho de pensar diferente sólo le queda la opción de vivir en un caserío rodeado de animales. Es más cómodo estar rodeado de personas que piensan como tú. También es menos interesante.
Almudena Cacho: y menos enriquecedor. Probablemente, el círculo cerrado es patológico. En todo caso, sin la necesidad de compartir la ideología del otro se puede convivir perfectamente. No tengo por qué pensar como no sé quién, ni entrar en su círculo político, ni tengo necesidad de cruzarme con él en la calle. Sin embargo, no tengo por qué huir de su presencia en el mercado público. Quiero decir que no es necesario que nos metamos en la misma cama para poder convivir. Incluso, las diferencias pueden ser irreconciliables. En cualquier caso, reivindico el derecho a odiarnos civilizadamente.
Oscar Terol: en Euskadi sobran razones y faltan corazones. Sólo con la razón no se llega a ningún sitio, si no es al enfrentamiento. Cuando una persona me habla con pasión puedo ver su parte de razón. Pero yo también tengo mi parte, como todas las personas. No hay nada que hacer con la persona que se cree poseedora de la razón absoluta. Me temo que en este país hay demasiada gente de este tipo, cuando la razón por sí sola no nos conduce a ningún lado.
Almudena Cacho: no creo que haya ninguna razón para herir a otra persona, para quitarle la vida, para atentar contra los intereses de los familiares de alguien, para conseguir que una determinada política aplicada de una manera más estricta le haga la vida más difícil a una tercera persona… Éstas no son razones, aunque desgraciadamente sean realidades.
Elkarri: en septiembre se reanudará un nuevo curso político con Zapatero como presidente del Gobierno español. Por cierto, hay quien le ha apodado «Bambi». ¿Qué os parece este sobrenombre? ¿Tiene gracia?
Oscar Terol: el problema de estos cervatillos es que cuando crecen les salen los cuernos. No entiendo muy bien el porqué de este sobrenombre.
(...)
Elkarri: el plan Ibarretxe volverá a marcar la actualidad después del verano. ¿Qué es lo más divertido de este debate?
Almudena Cacho: estoy convencida que vamos a poder ver unos «Vaya Semanita» excelentes. (Risas).
Almudena Cacho: con el paso de los años, una tiene la sensación de que las cosas no se mueven demasiado. Así, el más mínimo movimiento nos hace crecer las alas de la esperanza y, normalmente, no suele dar muy buen resultado más allá de la ilusión que habíamos depositado en ella. Me gustaría que lo que funcionara a partir de septiembre redundara en una sociedad donde nadie se sintiera falsamente incluido en un bando enfrentado a otro, una sociedad que no se encuentre dividida o atendida parcialmente por la oferta política. Ahora mismo, el «teatro político» escenifica una sociedad enfrentada. Desconozco el alcance de su reflejo real. La política obliga a tomar partido. En este sentido, confío en una reconducción de la escena ahora que algunos actores han cambiado y en la sensatez de los ciudadanos para no colocarse en los extremos de la cuerda.
Almudena Cacho: si se me permite la contradicción, creo que en Euskadi muchas personas estamos instaladas en una especie de pesimismo optimista. Sabemos que esto no va bien, pero siempre tenemos la esperanza de que vaya mejor. Sé que llevamos toda la vida diciendo lo mismo. Y cuando digo toda la vida, quiero decir eso, toda mi vida.
Elkarri: la clase política vasca está dividida. ¿La sociedad también? ¿La calle lo está?
Almudena Cacho: es una división diferente. Los políticos escenifican la necesidad de división. Los ciudadanos, por su parte, estamos divididos de otro modo. Hay una identificación y participación política más alta que en otros lugares del Estado. La inercia de establecer las diferencias, de levantar muros, de colocarnos en los extremos de las habitaciones, en los extremos ideológicos de la cuerda, al final cala. Por eso, la responsabilidad de los políticos en este sentido es total y seguramente les pasará factura. Al menos, debería pasársela.
Elkarri: mientras tanto, las voces que exigen a ETA el cese de su actividad armada son más nítidas que nunca. ¿Os habéis parado a pensar si ellos también ven «Vaya Semanita»?
Oscar Terol: no me he parado a pensar en ello.
Almudena Cacho: si leen la revista Elkarri, y parece que lo hacen, también verán «Vaya Semanita». No sé cómo, pero puede que alguien lo grabe. Imagino, en todo caso, que son personas con muy poco sentido del humor.
Oscar Terol: para mí una persona que tiene como objetivo el atentar tiene un serio problema y a buen seguro no tiene muy desarrollado el sentido del humor. Al final, creo que la gente de ETA es gente que odia y que se moviliza para llevar a efecto ese odio. Nosotros no hacemos el programa pensando en ellos.
Elkarri: ¿cómo os imagináis la Euskadi de dentro de 25 años?
Oscar Terol: mi sueño es un país con los guardaespaldas en las colas del INEM.
Almudena Cacho: hace 25 años me imaginaba que la Euskadi de hoy (hablamos del conflicto) iba a ser muy diferente a la de hace 25 años y resulta que no lo es tanto. Pero bueno, me gustaría que la Euskadi del futuro fuera plural, como la del presente, que no estuviera identificada con un sentimiento etnicista de pertenencia, que fuera una sociedad abierta en todos los sentidos, una sociedad de ciudadanos libres.
Oscar Terol: y donde Elkarri tampoco tuviera que existir porque no sería necesario ningún tipo de mediación.
Elkarri: ¿qué os parece nuestro trabajo?
Oscar Terol: me parece bien. Cuentan con mi apoyo todas las personas que tienen el empeño de que las cosas vayan a mejor. La voluntad de acuerdo me parece positiva y creo que Elkarri se sitúa en estas coordenadas.
Almudena Cacho: el trabajo de Elkarri de estos últimos años es loable. Se suma al de otras organizaciones que pretenden unir y no romper la sociedad. Además, Elkarri ha hecho un esfuerzo muy grande con el lenguaje. Es cien por cien «políticamente correcto», buscando siempre la medida exacta de la palabra en un lugar donde las palabras fácilmente se escapan de la medida.
Elkarri: por cierto, en uno de los sketch de «Vaya Semanita», ante la posibilidad de un tercer hijo en la familia Santxez, se parodiaba que este nuevo vástago sería de Elkarri.
Oscar Terol: sí, claro. Elkarri sale en las reuniones de ideas. Hoy mismo estábamos hablando sobre la posibilidad de crear unas gafas con un sistema denominado «Elkarrivisión» y que tendrían la capacidad de fusionar a dos personas que están enfrentadas. Elkarri no es un partido político pero es un movimiento social muy activo y por ello seguiréis siendo parte de nuestras historias de humor, de una manera o de otra.

Almudena Cacho: «Nada más comencé a trabajar presencié un atentado, así que entré en una peluquería a pasar una crónica telefónica»
Oscar Terol: «Mucha gente nos pregunta que cómo nos dejan hacer esto, que qué es lo que piensa Arzalluz»